viernes, 25 de julio de 2008

La I+D+I. Introducción (I)

En primer lugar, antes de pasar a describir la situación actual de la I+D+i en España, conviene que introduzcamos algunos conceptos para saber exactamente de qué estamos hablando. ¿Qué se entiende por I+D+i?

Las siglas – casi acrónimo – “I+D+i” significan literalmente “Investigación, Desarrollo e Innovación”. (Y aún no he conseguido saber porqué la “i” de la innovación se ha escrito durante años en minúscula, como si tuviese menos importancia, o algo…).

Veamos a continuación los conceptos implicados en la I+D+I.

La expresión I+D+I hace referencia al modelo de innovación lineal en el cual partiendo de la Invención se llega a la Innovación a través de la sucesión:

Invención – Investigación – Desarrollo Tecnológico – Demostración – Innovación.

Sin entrar en la deficiones exactas de cada uno de los términos, podemos resumir esta secuencia como el proceso que va desde la generación de una idea hasta la puesta en el mercado de forma exitosa.

Así las cosas, tomando por referencia este modelo lineal, que por otra parte no es óptimo para integrarlo en los modelos de bucles con realimentaciones y bifurcaciones interconectadas de gestión del conocimiento de las empresas actuales, cuando se habla del estado de la I+D+I, o incluso simplemente I+D en un país, estamos abarcando el análisis de todas las etapas a partir de la Investigación.

Una vez establecido de qué estamos hablando, analicemos la situación de la I+D+I en España, para lo cual comenzaremos por una muy breve reseña histórica y terminaremos con una descriptiva de la situación.

España en I+D+I tiene un retraso endémico, comparado con otros países de su entorno. Las causas de ese retraso son múltiples, y algunas de ellas de carácter histórico. Por las razones que sean España no ha sido nunca un país puntero en ciencia y tecnología. Las matemáticas no están precisamente plagadas de teoremas de Martínez-López o la Física de Leyes de Álvarez. Más bien, son nombres como Gauss-Jordan, Hilbert, o Arquímedes, o Einstein o Newton.

De hecho, en el único área de la ciencia donde España ha obtenido el preciado Premio Nobel ha sido en medicina: Severo Ochoa y, Ramón y Cajal.

También hemos tenido alguna figura destacada de la ingeniería como Isaac Peral, Monturiol o Torres Quevedo; pero poco más.

Hacer un recorrido por la historia de España excede del objetivo de esta opinión, baste decir que mientras la segunda mitad del siglo XIX supuso la Revolución Industrial para el resto de Europa, España estaba inmersa en un clima de inestabilidad política casi permanente. De hecho, la sucesión de constituciones, revueltas, revoluciones y demás fue casi constante. Así, por ejemplo, la primera línea férrea española no aparecería como iniciativa nacional, sino a manos de intereses extranjeros para unir el sur con el norte y llevarse los recursos mineros al exterior.

(Segunda Parte en Breve).