Hoy, mis pequeños padawans, vamos a ver la diferencia entre ser un adicto piltrafilla, un obseso oficial y un genio.
Hablemos pues, en primer lugar, de adicciones:
Según
ALT1040, los usuarios de
Blackberry son más productivos. La noticia que el blog recoge de
ComputerWeekly nos cuenta que hasta 60 minutos de nuestro día transforma el aparato en productivos gracias a sus prestaciones. Lo cual para ALT1040 es una buena noticia y para mí un motivo más para no evitar esos cacharrillos como la peste. ¡Con lo que me gusta a mí el tiempo ocioso! Quiten, quiten...

Ya bastante tengo con ser un móvil-dependiente. Eso dicen las encuentas... ¿Por qué nunca me preguntarán a mí en esas encuestas? Ains... Aunque bueno, yo tengo claro que por mucho que digan las encuentas entre un mes sin móvil y un mes sin sexo... (Ver
vídeo de la AI de hoy o en la columna lateral del blog). Tal vez por eso...
Si hasta aquí nos hemos ocupado de las adicciones, ahora le toca el turno a las obsesiones (¿no es de obsesos preferir el móvil al sexo?). También gracias a
ALT1040 acabo recalando en
MeriStation donde se hacen eco de la noticia de la
retirada de la licencia a Jack Thompson con imposición incluida de visitar a los psicólogos por su más que posible obsesión contra los videojuegos. El
cachondeo que se traen en los foros de la página es de antología. Y hombre, razón no les falta. Miren que
yo he defendido que la influencia de los videojuegos es real mal que le pese a alguno, pero como para todo hay límites y una cosa es usar la razón y otra no usarla y obsesionarse. Porque claro, queda la posibilidad de que la industria haya presionado para provocar esta sentencia, pero bueno... Ya... Seamos serios...
Finalmente, entre la obsesión vulgar y la genialidad existe a veces una finísima línea definitoria que cuando no se traspasa se queda en obsesión y cuando se traspase convierte a la primera en perseverancia y transforma la extravagancia o el ridículo en genialidad.

A este último grupo pertenece
Prince. Le dedica un post el
Rock & Blog de El Mundo. La venganza de Prince, o cómo hacer dinero en el mundo de la música, y mucho, sabiendo aprovechar las oportunidades de la nueva era digital. A Prince y por este mismo motivo ya le dedicó un post
Enrique Dans (hace un mes) en su blog. Siempre lo digo: Los mediocres necesitan pisotear a los demás para aprovecharse de su trabajo. Los genios, no. Pues no, los genios no. Ahí lo tienen. Dando todo un repaso a la industria musical de qué innecesarios e inconvenientes son en realidad.